¿Qué escuela queremos para la sociedad en la que
vivimos?
Trataremos de contestar a esta pregunta, pensamos que
es muy compleja, desmembrándola y abordando cada una de sus secciones.
¿Qué cabe esperar de nuestro paso por la escuela?
¿Cuál es su finalidad?
La escuela debe tener como principal finalidad
dotarnos de herramientas y conocimientos para nuestro completo desarrollo como
seres humanos, además de prepararnos para vivir en sociedad.
Es por esto que para contestar a la raíz antes debemos
plantearnos otra pregunta: ¿qué sociedad queremos para vivir?, o dicho de otra
manera ¿querríamos cambiar la sociedad? Nuestra respuesta es clara, sí.
Queremos una sociedad más justa, basada en la idea de
igualdad, en el respeto, y que preserve la dignidad de todos sus ciudadanos.
¿Y cómo debe ser esa escuela? La escuela debe ser la
lanzadera de esa sociedad que anhelamos, y por tanto, debe ser necesariamente
democrática. El concepto de escuela democrática, para nosotras, además de estar
ligada a la igualdad real y eficiente a la que deberíamos estar sometidos todos
los seres humanos; también engloba, entre otros, el concepto de negociación.
Los alumnos, los maestros e incluso las familias deben sentirse parte activa de
la educación, fomentándose las sinergias entre familia y escuela.
Parece evidente que a la escuela se va a aprender, por
tanto, ¿cómo se debe aprender y qué debemos aprender?
Aprender es fundamental, necesario; pero ¿cualquier
método es válido para que el individuo aprenda? y, ¿qué contenidos deben ser
objeto de nuestro aprendizaje?
Pensamos que hay muchas formas de enseñar, pero aún
hay más formas de aprender. De esta afirmación, que seguramente sea errónea
(podemos permitirnos errar ya que nos escuda la ignorancia), podemos sacar una
conclusión clara: si hay más formas de aprendizaje que de enseñanza, no siempre
será necesario un docente para aprender.
Si bien es cierto que el método al que nos tienen
acostumbrados (clases magistrales) permite avanzar en el temario a un ritmo
mucho más alto que con el aprendizaje reflexivo, también lo es que todos hemos
olvidado el 80% de la información que “aprendimos” durante nuestra carrera
académica.
Además de apostar por un modelo de aprendizaje
práctico y real, tenemos que tener en cuenta que toda disciplina humana es por
definición interdisciplinar, por lo que puede ser interesante abordar conjuntos
de conocimientos en lugar de materias específicas.
Por tanto la propuesta que se hace desde el proyecto
roma, un aprendizaje basado en proyectos y apoyado por el socioconstructivismo;
se muestra como una excelente opción para llevar a cabo una verdadera escuela
pública.
Proponemos como la máxima de la escuela que ésta fuese
democrática, y hasta hace bien poco, pensábamos que la igualdad sería mayor
cuanto más nos acercásemos hacia un estándar. Nuestra postura ha cambiado
drásticamente, asegurando que la equidad radica en aquella enseñanza
capaz de entender la diferencia como un valor. Todas y todos somos
iguales, esta afirmación debería ser la base de cualquier sociedad, pero al
mismo tiempo, no hay dos personas iguales. Como pudimos observar este mismo año
en una conferencia de Carlos Skliar, tenemos que tener en cuenta la
cualquieridad y la cada unidad, o sea a cada cual como sujeto único y a la vez
como sujeto igual en derechos. Por tanto, debemos ofrecer a cada individuo las
mismas oportunidades y para esto, habrá que analizar cada caso y apostar por
aquella enseñanza que es capaz de acoger a todas las alumnas y alumnos, y
no aquella que persigue la adaptación del alumnado a la enseñanza.
No sólo tomamos un camino equivocado para dotarnos de
conocimientos, sino que podemos cuestionar la validez de los conocimientos que
se nos inyectan. En la era digital en que nos movemos, la importancia de los
datos es relativa. Tenemos acceso a, casi, la totalidad de la información
actual, pero además, la información trae una corta fecha de caducidad en muchos
casos.
Las clases deben tener un formato atractivo, pero
también deben ser atractivos los contenidos.
Por tanto, hoy día, no es tan importante conocer, cómo
aprender a conocer. Debemos saber localizar, discriminar e interpretar la
información que nos rodea, adquiriendo herramientas, aptitudes y conocimientos
útiles. Pero además, no todo vale en este camino del aprendizaje. Todo esto
debe conciliarse con el desarrollo íntegro del ser humano, por tanto, el
alumnado debe fortalecerse emocionalmente y adquirir habilidades sociales.
Sintetizando al máximo, concluimos que la escuela que
quiero debe ser:
-Democrática
-Útil
-Humana
-Dinámica
-Efectiva
-Inclusiva
- Democrática
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