¿Quiénes somos? ¿qué queremos?


¿Quiénes somos? ¿qué queremos?

Somos estudiantes de pedagogía y vamos a enseñaros lo que es para nosotros una escuela pública. Para esto hemos dividido el blog en distintas entradas en las que abordaremos los puntos claves de cómo debe ser esta escuela.
Esperamos que disfrutéis.

jueves, 5 de junio de 2014

¿Qué hemos aprendido?

¿Qué escuela queremos para la sociedad en la que vivimos?
Trataremos de contestar a esta pregunta, pensamos que es muy compleja, desmembrándola y abordando cada una de sus secciones.

¿Qué cabe esperar de nuestro paso por la escuela? ¿Cuál es su finalidad?
La escuela debe tener como principal finalidad dotarnos de herramientas y conocimientos para nuestro completo desarrollo como seres humanos, además de prepararnos para vivir en sociedad.
Es por esto que para contestar a la raíz antes debemos plantearnos otra pregunta: ¿qué sociedad queremos para vivir?, o dicho de otra manera ¿querríamos cambiar la sociedad? Nuestra respuesta es clara, sí.
Queremos una sociedad más justa, basada en la idea de igualdad, en el respeto, y que preserve la dignidad de todos sus ciudadanos.

¿Y cómo debe ser esa escuela? La escuela debe ser la lanzadera de esa sociedad que anhelamos, y por tanto, debe ser necesariamente democrática. El concepto de escuela democrática, para nosotras, además de estar ligada a la igualdad real y eficiente a la que deberíamos estar sometidos todos los seres humanos; también engloba, entre otros, el concepto de negociación. Los alumnos, los maestros e incluso las familias deben sentirse parte activa de la educación, fomentándose las sinergias entre familia y escuela.

Parece evidente que a la escuela se va a aprender, por tanto, ¿cómo se debe aprender y qué debemos aprender?
Aprender es fundamental, necesario; pero ¿cualquier método es válido para que el individuo aprenda? y, ¿qué contenidos deben ser objeto de nuestro aprendizaje?
Pensamos que hay muchas formas de enseñar, pero aún hay más formas de aprender. De esta afirmación, que seguramente sea errónea (podemos permitirnos errar ya que nos escuda la ignorancia), podemos sacar una conclusión clara: si hay más formas de aprendizaje que de enseñanza, no siempre será necesario un docente para aprender.
Si bien es cierto que el método al que nos tienen acostumbrados (clases magistrales) permite avanzar en el temario a un ritmo mucho más alto que con el aprendizaje reflexivo, también lo es que todos hemos olvidado el 80% de la información que “aprendimos” durante nuestra carrera académica.
Además de apostar por un modelo de aprendizaje práctico y real, tenemos que tener en cuenta que toda disciplina humana es por definición interdisciplinar, por lo que puede ser interesante abordar conjuntos de conocimientos en lugar de materias específicas.
Por tanto la propuesta que se hace desde el proyecto roma, un aprendizaje basado en proyectos y apoyado por el socioconstructivismo; se muestra como una excelente opción para llevar a cabo una verdadera escuela pública.
Proponemos como la máxima de la escuela que ésta fuese democrática, y hasta hace bien poco, pensábamos que la igualdad sería mayor cuanto más nos acercásemos hacia un estándar. Nuestra postura ha cambiado drásticamente, asegurando que la equidad radica en aquella  enseñanza capaz de entender la diferencia como un valor. Todas  y todos somos iguales, esta afirmación debería ser la base de cualquier sociedad, pero al mismo tiempo, no hay dos personas iguales. Como pudimos observar este mismo año en una conferencia de Carlos Skliar, tenemos que tener en cuenta la cualquieridad y la cada unidad, o sea a cada cual como sujeto único y a la vez como sujeto igual en derechos. Por tanto, debemos ofrecer a cada individuo las mismas oportunidades y para esto, habrá que analizar cada caso y apostar por aquella  enseñanza que es capaz de acoger a todas las alumnas y alumnos, y no aquella que   persigue la adaptación del alumnado a la enseñanza.
No sólo tomamos un camino equivocado para dotarnos de conocimientos, sino que podemos cuestionar la validez de los conocimientos que se nos inyectan. En la era digital en que nos movemos, la importancia de los datos es relativa. Tenemos acceso a, casi, la totalidad de la información actual, pero además, la información trae una corta fecha de caducidad en muchos casos.
Las clases deben tener un formato atractivo, pero también deben ser atractivos los contenidos.
Por tanto, hoy día, no es tan importante conocer, cómo aprender a conocer. Debemos saber localizar, discriminar e interpretar la información que nos rodea, adquiriendo herramientas, aptitudes y conocimientos útiles. Pero además, no todo vale en este camino del aprendizaje. Todo esto debe conciliarse con el desarrollo íntegro del ser humano, por tanto, el alumnado debe fortalecerse emocionalmente y adquirir habilidades sociales.

Sintetizando al máximo, concluimos que la escuela que quiero debe ser:
-Democrática
-Útil
-Humana
-Dinámica
-Efectiva
-Inclusiva

- Democrática

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